Usamos cookies. Puedes aceptar, rechazar o personalizar.

Politica de Cookies

Usamos cookies para mejorar tu experiencia de navegacion.

Tipos

NecesariasImprescindibles.
AnaliticasGoogle Analytics.
MarketingPublicidad relevante.

RGPD

Responsable: El Bodegon de Patones. Calle Arroyo, 15, Patones de Arriba, Madrid. elbodegon-depatones@hotmail.com

🕳️
Patrimonio e historia Junio 2026 · 6 min lectura

Las Cuevas del Reguerillo: la mayor cueva de Madrid, su historia y por qué está cerrada

📏

Desarrollo

~8 km

⬇️

Profundidad

~78 m

🪜

Niveles

3 pisos

⛰️

Altitud

~850 m

🏛️

Declarada

1944

🚫

Estado

Cerrada

Muy cerca de Patones, en el Cerro de la Oliva y a un paso del Pontón de la Oliva, se esconde uno de los grandes tesoros del subsuelo madrileño: la Cueva del Reguerillo. Es la cavidad más importante de toda la Comunidad de Madrid y guarda 30.000 años de historia humana. Conviene decirlo desde el principio, sin rodeos: hoy no se puede visitar. Lleva cerrada al público desde 2006 para proteger lo que aún conserva. En este artículo te contamos su historia y qué esconde su interior.

🚫 Importante: la Cueva del Reguerillo está cerrada al público desde noviembre de 2006 por orden de la Dirección General de Patrimonio de la Comunidad de Madrid. El acceso no está permitido y entrar puede acarrear sanciones. Este artículo es divulgativo: no es una invitación a entrar, sino a conocer su historia.

La cavidad más importante de Madrid

La Cueva del Reguerillo se abre en las calizas cretácicas del Cerro de la Oliva, a unos 850 metros de altitud, cerca de donde se juntan los ríos Jarama y Lozoya. Con un desarrollo de unos 8 kilómetros de galerías y una profundidad máxima cercana a los 78 metros, es la cueva más extensa e importante de la región, tanto desde el punto de vista científico como espeleológico.

Su interior se organiza en tres niveles o pisos bien diferenciados. El primero es el más amable: galerías amplias, grandes salas y zonas inundadas, como el rincón conocido como «El Lago». A partir del segundo y, sobre todo, del tercer piso, la cueva se vuelve un laberinto de gateras, pasos estrechos y meandros que solo espeleólogos con experiencia y equipo podían recorrer. Algunas de sus salas históricas tienen nombres tan evocadores como la «Sala del Confesionario» o el «Balcón del Misterio».

Por dentro, la naturaleza ha trabajado durante miles de años: estalactitas, estalagmitas, coladas, meandros, marmitas e incluso cristales de yeso decoran sus paredes. Un paisaje subterráneo silencioso y delicado, fácil de dañar y muy difícil de recuperar.

30.000 años de historia bajo tierra

Antes que los humanos, la cueva ya tuvo inquilinos: en sus galerías se han encontrado huellas y restos de oso cavernario, que la usaron como refugio hace miles de años. Más tarde, en el Paleolítico Superior, pequeños grupos de cazadores y recolectores nómadas la convirtieron en hogar. Son, de hecho, los primeros «patoneros» de la historia, y dejaron su testimonio en forma de grabados rupestres sobre la roca.

La ocupación continuó milenios después. Durante el Neolítico y la Edad del Bronce (III milenio a.C.), pastores siguieron usando la cueva y el exterior del cerro, fabricaban cerámica y enterraban a sus muertos en cavidades cercanas. Por todo este valor arqueológico y paleontológico —arte rupestre, restos humanos, cerámica, fauna fósil— la Cueva del Reguerillo es una verdadera cápsula del tiempo de la prehistoria madrileña.

Monumento Nacional desde 1944

El reconocimiento oficial llegó pronto: por Real Decreto del 2 de marzo de 1944, la cueva fue declarada Monumento Histórico-Artístico Nacional (figura equivalente al actual Bien de Interés Cultural). Era el reconocimiento a una cavidad única por su tamaño, sus formaciones y la riqueza prehistórica que guardaba en su interior.

¿Por qué está cerrada la Cueva del Reguerillo?

Su mayor virtud fue también su perdición: estar tan cerca de Madrid y ser tan accesible. Durante décadas, miles de visitantes sin conocimientos ni respeto por el patrimonio entraron a la cueva. El resultado fue demoledor: grafitis y pintadas en paredes y techos, basura acumulada, formaciones geológicas rotas y restos arqueológicos y paleontológicos dañados que se habían conservado casi intactos durante milenios. A ello se sumaron los accidentes de personas que se adentraban sin equipo en sus tramos laberínticos, y la necesidad de proteger su importante colonia de murciélagos.

Por todo ello, desde noviembre de 2006 la cueva permanece cerrada por orden de la Dirección General de Patrimonio de la Comunidad de Madrid. El cierre protege la integridad de la cavidad y permite realizar excavaciones y estudios arqueológicos. El acceso está prohibido y sancionado. Es, sin duda, una pena no poder admirarla por dentro, pero es la única forma de que ese legado de 30.000 años sobreviva para el futuro.

Qué sí puedes disfrutar en la zona

Aunque la cueva esté cerrada, el entorno del Cerro de la Oliva merece muchísimo la pena. A pocos metros se encuentra el Pontón de la Oliva, la primera presa de Madrid, con su Ruta del Agua junto al río Lozoya. Cerca está también la ermita de la Virgen de la Oliva, de origen medieval, y, por supuesto, el pueblo negro de Patones de Arriba, uno de los más bonitos de la región.

👉 Si quieres completar el plan, lee nuestra guía del Pontón de la Oliva y la Ruta del Agua, el paseo perfecto por esta misma zona.

Un patrimonio que entre todos debemos cuidar

🚫 No intentes entrar. La cueva está cerrada y vallada desde 2006; el acceso está prohibido y sancionado.

🦇 Hay vida que proteger. En su interior vive una colonia de murciélagos y se conservan restos arqueológicos de miles de años. El cierre les da una oportunidad de recuperarse.

🔬 Sigue en estudio. El cierre permite a los especialistas seguir excavando e investigando un yacimiento clave de la prehistoria madrileña.

🥾 Disfruta del entorno. El Cerro de la Oliva, el Pontón de la Oliva y Patones de Arriba ofrecen un día estupendo sin necesidad de poner en riesgo este tesoro.

🍴 Después de descubrir la zona: sube a comer a Patones de Arriba

El Cerro de la Oliva y la Cueva del Reguerillo están a un paso de Patones de Arriba, así que el plan se completa solo: una mañana de historia y naturaleza por la Sierra Norte y, después, subir a comer al casco histórico del pueblo negro.

En El Bodegón llevamos desde 1999 recibiendo a quienes vienen de pasear por la zona con hambre de verdad. Para esos días tenemos justo lo que apetece: unos judiones caseros con chorizo y morcilla, un buen lomo de vaca madurada, los pimientos asados con bonito de nuestra propia huerta y mucho más, en pleno corazón de Patones de Arriba.

El plan redondo para un fin de semana cerca de Madrid: descubre la historia del Cerro de la Oliva, pasea por el Pontón de la Oliva y baja —bueno, sube— a comer a la Calle Arroyo, 15. Uno de esos días que se recuerdan.

“Historia, naturaleza y una buena mesa: el plan de fin de semana perfecto cerca de Madrid.”

— Lo que nos dicen muchos de nuestros clientes

ℹ️ La información sobre el estado y el acceso a la Cueva del Reguerillo puede cambiar con el tiempo. Antes de planificar cualquier visita a la zona, consulta siempre las fuentes oficiales, como la Oficina de Turismo de Patones o la Comunidad de Madrid.

Te esperamos en Patones de Arriba

¿Te ha entrado hambre?

Cocina tradicional madrileña con huerta propia, en el corazón del casco histórico.

Ver nuestra cartaDónde comer en Patones