Patones, Villa de Madrid: uno de los once destinos más singulares de la Comunidad
No todos los pueblos de Madrid pueden llamarse Villa. Es un título que la Comunidad de Madrid reserva para un grupo muy selecto de municipios: aquellos que, por la riqueza y autenticidad de su patrimonio cultural, han conseguido convertirse en destinos singulares que merecen un reconocimiento especial. Patones es uno de ellos. Concretamente, una de las once Villas de Madrid.
¿Qué son las Villas de Madrid?
Las Villas de Madrid son un conjunto de destinos turísticos singulares de la Comunidad de Madrid, seleccionados por el valor reconocido de su Patrimonio Cultural y por haber conseguido conservar su autenticidad rural a lo largo del tiempo. No son los pueblos más grandes ni los más transitados: son los que tienen algo genuino que ofrecer, algo que no se puede encontrar en ningún otro lugar.
Patones de Arriba forma parte de este grupo gracias precisamente a lo que nos hace únicos: la arquitectura negra de pizarra, la historia del Rey de los Patones, la declaración de Conjunto Histórico Bien de Interés Cultural, el entorno natural de la sierra norte madrileña y una comunidad que ha sabido mantener el alma del pueblo intacta.
“La Villa de Patones consigue mucho con muy poco, porque logra transportar al visitante a un tiempo pasado con el único argumento de la sencillez. Patones es tal y como era. Es su gran valor.”
— VisitMadrid, portal oficial de turismo de la Comunidad de Madrid
Un pueblo que no ha cambiado
Una de las cosas que más sorprende a quien visita Patones de Arriba por primera vez es que el pueblo parece detenido en el tiempo. Las calles empedradas de pizarra, las casas de muros oscuros, el lavadero, el arroyo... todo tiene una coherencia visual y una autenticidad que es cada vez más difícil de encontrar en los alrededores de Madrid.
Eso es exactamente lo que se valora cuando se otorga el título de Villa: no el número de habitantes ni el tamaño, sino la capacidad de un lugar para mantener su identidad a lo largo del tiempo. Patones de Arriba tiene esa capacidad. De hecho, viven en él de forma permanente y estacional unos 40 vecinos, y sin embargo cada fin de semana recibe a cientos de visitantes que vienen atráidos por exactamente eso: su autenticidad.
Bañado por dos ríos, rodeado de sierra
El entorno natural de Patones añade otro nivel de valor al título de Villa. El término municipal está bañado por dos ríos —el Lozoya y el Jarama— que confluyen en su territorio. En las inmediaciones se encuentran la presa del Pontón de la Oliva, la Cueva del Reguerillo con sus grabados prehistóricos, la Dehesa de la Oliva y varios kilómetros de rutas de senderismo que permiten explorar uno de los paisajes más singulares de la sierra norte madrileña.
Visitar Patones de Arriba como Villa de Madrid no es solo venir a ver el pueblo. Es sumergirse en un territorio que tiene capas de historia, naturaleza y cultura que se descubren con cada visita.
El Bodegón, parte de la Villa desde 1999
Cuando Henar y Daniel abrieron El Bodegón en 1999, Patones de Arriba acababa de ser declarado Bien de Interés Cultural. El restaurante nació en el mismo momento en que el pueblo recibía su mayor reconocimiento institucional. Desde entonces, hemos sido parte del tejido vivo de esta Villa: recibiendo a los visitantes que la descubren, contando su historia a quienes la desconocen y cocinando con los productos que da esta tierra.
Si quieres visitar una de las once Villas de Madrid y hacerlo bien, la propuesta es sencilla: sube a Patones de Arriba, recorre sus calles, escucha sus historias y termina en la Calle Arroyo, 15. Nosotros nos encargamos del resto.
