Judiones caseros: el plato de cuchara que conquista a todos en El Bodegón
Hay platos que cuentan historias. Los judiones de El Bodegón son uno de ellos. Grandes, cremosos, cocidos durante horas con chorizo, morcilla y panceta, son el ejemplo perfecto de lo que entendemos por cocina tradicional madrileña: ingredientes humildes convertidos en algo extraordinario gracias al tiempo y al cuidado.
El secreto está en el tiempo
No hay atajos con los judiones. La legumbre necesita su tiempo de remojo —una noche entera— y después horas de cocción lenta para que quede tierna por dentro y no se rompa. El caldo que se va formando durante la cocción es el verdadero alma del plato: rojo, intenso, con el pimentón del chorizo y el toque ahumado de la morcilla.
En El Bodegón los hacemos tal y como los hacían nuestras abuelas. Sin trucos. Sin prisas. Con la paciencia que merece un plato de esta categoría.
Un plato para los días de sierra
Patones de Arriba está a casi 900 metros de altitud. En otoño e invierno, cuando baja la niebla y el frío se instala en el pueblo, no hay nada mejor que sentarse en el comedor de El Bodegón y pedir un plato de judiones humeante. Es el tipo de comida que reconforta de verdad, que calienta desde dentro.
"Los judiones de El Bodegón son los mejores que he probado en mi vida."
— Reseña de Google
Si aún no los has probado, ya tienes una razón más para venir a Patones de Arriba. Te esperamos en la Calle Arroyo, 15.
